¿Os imagináis yendo durante 6 meses a trabajar a un sitio recóndito en la estepa de Pomerania Occidental? Yo no solo he sobrevivido para contarlo, sino que ha sido de las mejores experiencias de mi vida. Y me atrevería a decir que la más importante hasta ahora.

A ver, estoy exagerando, no hay nada a lo que sobrevivir más que a ti mismo y a la naturaleza, pero eso es precisamente lo que lo ha hecho especial. Al final tienes que aprender a tener otro ritmo de vida, en un país distinto al tuyo, donde no entiendes bien el idioma e incluso hay gente que no habla inglés, y te las tienes que apañar.
Cuando pasas esa primera barrera te ves envuelto en un vasto tejido socio-cultural que se extiende más allá incluso de Berlín, incluso hasta España; cuyo centro era la Kulturhaus Steinfurth. Y eso para mí es lo más bonito que he podido experimentar, esa invisible conexión con la gente que dura para siempre y te trae emoción y alegría.

Bueno, y en mi caso, trabajo, pero; ¿qué hay más bello que trabajar en el arte, disciplina que es capaz de tejer esos lazos invisibles?

Al final la vida solo se vive una vez. Eternamente agradecido por la gente que he conocido en mi aventura.
Gabriel.
