Bonjour de nuevo!
Por si no te has leído el primer artículo que escribí para Europa Joven, me llamo Violeta, tengo 27 años y estoy haciendo mi proyecto de voluntariado europeo con el Cuerpo Europeo de Solidaridad en Malagne Archeoparc de Rochefort, un pueblito de Valonia, el sur de Bélgica.

Ahora que se acaba el “verano”, si podemos llamar así a las pocas semanas en las que no ha llovido… y empieza el frio aquí en Bélgica, recordamos con nostalgia los días de calor y muchas horas de luz, así que melancólica vengo a contarte el mayor evento de todo mi voluntariado: le Rendez-Vous Gallo Roman, más conocido como la Fête de l’Été, o Fiesta del Verano.
Malagne es un parque arqueológico de la época Galeo-Romana, que tiene restos arqueológicos, animales y plantas, y pequeños edificios que recrean algunas de las tareas que se hacían en dicha época. La fête de l’été une todos estos aspectos, artesanas que trabajan la lana, el cuero, la cerámica, usan los poderes curativos de las plantas, etc., y una pequeña recreación de las batallas entre los galos y los romanos, y dura todo un fin de semana. Este año se celebró durante el 13 y 14 de julio.

Como voluntaria pude dormir en Malagne durante todo el fin de semana junto con el resto del equipo, y fue un verdadero privilegio poder despertarme en un sitio tan increíble y tan vacío por las mañanas y ser la primera en darle los buenos días a los animales.

El día empezó a las 9.00 aunque las puertas no abrían hasta las 10.30 horas. Mi trabajo era fácil la verdad, un día en el bar y el otro en la barbacoa (menos mal que mi francés ha mejorado en estos meses, aunque la cara de pánico cuando alguien hablaba demasiado rápido no fallaba), con pausa para comer y escapadas para explorar.

Pude ver las demostraciones con el carro de caballos, practicar tiro con arco, hacer cerámica y joyería como la hacían los romanos, probar infusiones y aprender sobre las distintas hierbas, ver un telar antiguo y cómo se hacían las cotas de malla de la época… y ver a muchísima gente disfrutar de todo esto. La verdad que, aunque fue agotador trabajar durante dos días con tanta gente y estrés, también fue muy reconfortante ver como Malagne se llenaba de personas con tan buen rollo y energía, y sobre todo disfrutarlo con el resto de voluntarias que vinieron a ver la fiesta.

Y cuando parecía que todo acababa el sábado para los turistas, la fiesta seguía dentro de Malagne. Eso sí, los celtas por su lado y los romanos por el suyo. Y nosotras como no somos de ninguno, disfrutamos de la música alrededor del fuego con los celtas y del tiro con arco con los romanos, sin olvidar la cerveza fria porque al fin y al cabo estamos en Bélgica.

Si quieres ver más de mis aventuras en el Cuerpo Europeo de Solidaridad te puedes pasar por mi instagram @violetasacristan, y leerte el artículo que Europa Joven publicó hace unos meses por aquí.
Y de nuevo, si tienes dudas de si hacer o no un voluntariado europeo, lánzate a la aventura 😉
Violeta.



