Este verano tuve la oportunidad de participar en el voluntariado in-country que ofrece Europa Joven, participando tanto en el campamento urbano que cada año organiza la Asociación Krecer, una asociación para jóvenes del barrio de Vallecas, como en su campamento con pernocta fuera de Madrid. Viajamos juntos a Castellón para pasar una semana de convivencia educadores, niños, adolescentes y voluntarios. Fue una experiencia intensa y preciosa que me permitió conocer de una forma más íntima al grupo, sus inquietudes y la gran labor que realiza la asociación.

Actividades en la playa, excursiones, veladas nocturas, dinámicas artísticas… todo estaba pensado para fomentar la cooperación, la autonomía y el crecimiento personal de los chicos y chicas. Para mí fue muy emocionante ver cómo se iban uniendo entre ellos, cómo se cuidaban y cómo encontraban un espacio seguro dentro del grupo.

Participar en ambos campamentos fue una experiencia muy intensa que me permitió aprender, compartir y crecer tanto a nivel personal como en mi rol de voluntaria. A día de hoy sigo colaborando con Krecer, en parte gracias a lo que viví allí. Esas semanas me reafirmaron en la idea de que el trabajo comunitario puede transformar vidas, empezando por la de quienes participamos en él.




