El camino que me llevó hasta aquí (y el que me queda).

Este artículo va a saltarse todas las normas de cohesión y va a ser un batiburrillo del uso del pasado, presente y primera persona. Dicho esto, intentaré ir en orden cronológico con una presentación inicial.

Me llamo Marina Quiñones, tengo 19 años y vivo en Madrid. Yendo al grano, cuando me enteré de todas las oportunidades que ofrecía la (bendita) Unión Europea, fue muy de repente y raro. De hecho, cuando intento informar sobre estas oportunidades, siempre cuento la misma historia. El verano pasado pensé que me iban a secuestrar.

Cuando me enteré de lo que era un “Youth-exchange” fue como si decidiera voluntariamente rellenar los datos para mi secuestro y facilitar mi traslado. Vale pongo contexto. Sábado aleatorio de mayo o junio, mi hermana me envía un post de Instagram con el típico “¿Quieres formar parte de esta increíble experiencia internacional?” y etc.. 13 likes, pero sin pensarlo dos veces decido apuntar todos mis datos y motivaciones para participar. Si soy sincera, no me informé muy bien de lo que iba. La organizadora se puso en contacto conmigo y me cayó genial. Bueno sea como sea, decido viajar a Letonia y experimentar de primera mano en qué consistía el proyecto.

El traslado allí fue un reto, tenía 18 años casi recién cumplidos, era la primera vez que viajaba sola y de normal delego cordialmente las funciones de organización a mis acompañantes de viaje. Después de un bus y un trayecto en coche a la nada en mitad de la naturaleza, dejo mis cosas y empiezo a entender (sobre todo por las literas) que dejaría de lado el complot de mi secuestro y me dejaría llevar por la experiencia.

Si resumo la experiencia, increíble. El proyecto se creó con la idea de mezclar diferentes modalidades de arte y juntarlas todas en un cortometraje. Por muy cliché que parezca, te das cuenta de que lo importante no era el cortometraje ni el resultado del mismo, sino disfrutar de la experiencia de conocer gente y divertirse. Es algo bonito, porque en el segundo proyecto de este tipo que decido realizar, no tiene nada que ver con el anterior pero resulta en lo mismo. Consistía en conectar con la comunidad local y la naturaleza. Esta vez en Italia y con menos miedo a viajar sola y sabiendo que la posibilidad del secuestro es casi nula. Creo que en ambas ocasiones, me quedo con la gente de mi equipo y la desconexión total de mi rutina.

Mi madre, que me envidia por ser joven y poder hacer estos proyectos, ya cuenta con que me comunique con ella poco durante los proyectos. Es como estar en un campamento, formado por adultos, rodeados de paisajes bonitos y con mil actividades por hacer. Dejar de lado el móvil es algo completamente natural. Y abrirte y socializar también. De todas maneras, aún soy joven y le he pillado el gustillo a estos proyectos.

Tengo aún muchas experiencias que vivir dentro de estas iniciativas y quiero vivirlas y contarlas. Quizás por eso disfruto tanto de ser European Youth Leader.

Llegué a formar parte de Europa Joven Madrid como European Youth Leader casi como me enteré de la existencia de los Erasmus +. Pura suerte y casualidad. Esta vez fui yo quien le envió el post de Instagram a mi hermana. Pedían a gente de entre 18 a 22 años para formar parte de un nuevo programa que consistía en acercar a la gente joven a la Unión Europea. Era una beca de colaboración de la que tú como European Youth Leader debías asistir a algunas sesiones informativas para contar tu experiencia dentro de los Erasmus + o participar en algunas actividades del centro entre otras cosas.

Al final mi hermana no rellenó el formulario y yo sí. Y tras una primera toma de contacto, acabé colaborando con Europa Joven Madrid. Me dieron una camiseta (que me encanta) y me explicaron más en profundidad los objetivos. Entendí que el programa tenía todo el sentido del mundo, porque si alguien viniera a darme una charla sobre “las oportunidades que ofrece la UE” no terminaría de tragármelo. Pero si alguien de mi misma edad habla conmigo y me confirma que es factible, entonces sí que prestaría mayor atención. Eso es más o menos lo que hago en Europa Joven Madrid, además de escribir este artículo claro está.

Decidí ser una European Youth Leader porque parecía que todos estos proyectos eran secretos a voces o únicamente para un nicho muy concreto. Todo eso hay que dejarlo atrás. Dejar atrás la desconfianza inicial y sentirnos orgullosos de ser jóvenes pertenecientes a una Unión Europea, que destina fondos para crear este tipo de proyectos. Y formar parte de ellos.


Marina.

Madrid, España

1.06.2026

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