Me llamo Ionela, tengo 22 años y esta es mi historia, de Madrid a Bucarest.
Era 30 de octubre y me encontraba en el principio de un proyecto Erasmus+ en Italia. Para ese entonces no sabía que mi vida en los próximos meses iba a evolucionar tan drásticamente. Mi historia cambió cuando pisé ese lugar, los lazos que allí formé me dieron la brújula para emprender un nuevo viaje. Allí, encontré en tres personas un rincón de paz y una nueva forma de ver el mundo y de ver mi futuro. Ellos eran de la ciudad de Bucarest, donde me encuentro ahora mismo. Desde que los conocí me pintaron esa ciudad con palabras tan hermosas que no me quedó más opción que ir a descubrirla. En cuanto volví a España, no lo dudé, inicié la búsqueda y, como si el destino estuviera de mi lado, lo hallé sin el menor esfuerzo. Meses después me encontraba en un vuelo dirección Otopeni y ha sido la mejor decisión de mi vida.
La vida no se mide por las veces que respiramos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento. Así me siento yo en Bucarest, sin aliento. Calles llenas de historia, personas con una calidez humana excepcional y una historia que escribir, la mía.
Aquí en Bucarest soy voluntaria en una escuela con niños de doce años. Les enseño de qué trata la inclusión, que es el tema principal de mi proyecto. Aparte convivo con más voluntarios de otros países y de Rumanía, lo que me ha hecho conocer muchas culturas y conectar con personas extraordinarias. Juntos hemos hecho actividades al aire libre, hemos ido a la montaña a quedarnos sin aliento, literalmente. Hemos cocinado juntos distintas comidas de distintos países, hemos jugado en la nieve, hemos hecho incluso karaoke, sin saber cantar, hemos tenido mil aventuras distintas, pero lo más importante, hemos construido una familia elegida. Gracias a todas estas experiencias y a estas personas que claramente llevo en mi corazón, he podido conocerme mucho más como persona y como educadora, sé cuál es mi destino, sé qué quiero para mi futuro y sé cuál va a ser mi siguiente paso.
Estoy completamente agradecida por la gran oportunidad que tengo y se la recomiendo a cualquier persona. Cada día que he estado aquí ha valido la pena y me ha enseñado algo nuevo. Un voluntariado te transforma por completo y de manera positiva.
Me queda menos de un mes aquí, pero no estoy triste, al contrario, siento el corazón desbordado de alegría y el alma completa. Y por supuesto, sin dudarlo, sé que volveré algún día.
Un abrazo,
Ionela <3
Ionela. Bucarest, Rumanía 2.07.2026
